Aún con cansancio en la piel, y a pesar de las trabas que te da la vida, a duras penas, finalmente llegué. Él no sabía si reír o llorar, pero en mi caso, mis ojos escogieron llorar. Ese día ya nada importaba, fueron las dos horas de mi vida que jamás voy a olvidar, las horas más perfectas, y las más nobles. El poco maquillaje que andaba en mi rostro, todo se corrió, de la cantidad de lágrimas. los anteojos estaban empapados, mi amiga estaba empapada de mi. No hay palabras, la verdad, no las hay; mis lágrimas fueron suficientes. Eso sí que me hace feliz, saber que fui, y pues en realidad sí, lo merecía.
jueves, 1 de abril de 2010
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Aún con cansancio en la piel, y a pesar de las trabas que te da la vida, a duras penas, finalmente llegué. Él no sabía si reír o llorar, pero en mi caso, mis ojos escogieron llorar. Ese día ya nada importaba, fueron las dos horas de mi vida que jamás voy a olvidar, las horas más perfectas, y las más nobles. El poco maquillaje que andaba en mi rostro, todo se corrió, de la cantidad de lágrimas. los anteojos estaban empapados, mi amiga estaba empapada de mi. No hay palabras, la verdad, no las hay; mis lágrimas fueron suficientes. Eso sí que me hace feliz, saber que fui, y pues en realidad sí, lo merecía.
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