sábado, 6 de agosto de 2011

A través de tu ventana



Mirándote, y amparada en la luciérnaga

Que vuela tímidamente en el alféizar

De tu ventana,

Contemplo tu fina estampa alargada,

Que se refleja en la pared de tu rostro,

En donde estoy absurdamente anclada.

Te contemplo, e inmediatamente

Siento el fuego de tu candela dorada,

Abrasando este corazón

Pendiente de amor.

Puedo verte,

Menos tocarte.

Porque estás tan lejanamente adoptado

En ese ajeno cuarto, en no sé cuál lugar,

Que las probabilidades de tenerte cerca

Se hunden en cada ola de mar.

Sin embargo, sigo aquí,

Vislumbrando esos ojos turbulentos,

Que llenan la habitación

De mi mente,

De imágenes contrarrestadas

Por esta inicua noche dulcemente

Estrellada.

Te contemplo.

Contemplo tu figura eterna,

Tus manos sudorosas,

Tu espalda finamente marcada

De tu dolor,

De tu caminar,

Y un poco de tu amor.

Y me detengo.

Basta ya de tonterías,

Te deseo,

Y creo que te tengo,

Pero no intento tocarte,

Porque a través de esta ventana,

Y en medio de esta fría niebla,

Yo absurdamente,

Sólo puedo verte.

jueves, 4 de agosto de 2011

99




No hace falta que esta cifra cierre

Para decirte que te quiero más.

Sin pretextos, sin amuletos,

Y sin ninguna razón, te digo:

Éste número sos vos.

No por ser vecino del infinito,

Ni por ser impar,

Ni por ser subtónica,

Ni por ser vulgar.

Este trazo de dos exactas figuras,

Representa mi caricia en tu cuello

Y mis brazos alrededor de tu espalda,

La auténtica mirada que provoca

Tu boca en mi paladar,

Tu modo particular, de ver la vida

Sin complicación,

Tu humor longitudinal,

Nuestro amor latitudinal,

Y lo que al fin y al cabo es:

Dos figuras siempre

Pendientes de amor,

Y del amor que no acaba.

Noventa y nueve veces, Sí,

Te quiero más.