No quiero que en este hielo derrames tu sal.
Quiero que sientas el frío de este invierno,
El frío que se escoce en tu piel através de la mía.
Y aunque parezca que no hay nada al rededor de este inusual presente,
creas que detrás de toda sombra hay vida.
Y que veas que en cada granizo de mi mano,
estoy sosteniendo a Dios.
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