lunes, 14 de junio de 2010

Vocación


Ante mi, recae de nuevo el eterno cuestionamiento de los demás sobre el ya afamado tema: "¿te vas a dedicar a la música?"
Sí.
Me voy a dedicar a la música.
Y cuando esas palabras salen de la boca, hay dos opciones: que te digan que les parece genial, o que se queden con la boca abierta pensando la estupidez que estás a punto de cometer con tu vida.
La vocación es como el sombrero seleccionador, nos coloca en donde debemos estar, y éste siempre tendrá la razón del por qué. Y si además de esto, la decisión que tomó por nosotros fue tan correcta que nos hace (o nos hizo) enteramente felices, es ahí cuando nos damos cuenta que fue la vocación quien nos seleccionó, no nosotros a ella.

En este instante, estamos en un lapso de actividad recíproca. Vos le das a tu vocación lo mejor, y ella se encarga de devolverte los frutos y de abrirte puertas; si ellos son lo suficientemente maduros y fuertes para hacerte enfrentar un nuevo reto. Y así vamos de la mano, recorriendo camino, como bien lo dijo Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".
Y desde afuera seguiremos escuchando: ¿como se te ocurre? Eso no te va a dejar plata, tenés que pensar en tu futuro....
Y es verdad... Sí. Es verdad.
Pero yo quiero un futuro en donde yo pueda ser feliz y disfrutar de lo que hago, con cargas al hombro, con frustraciones, pero con esas cosas que te en vez de entristecerte te dan ganas de seguir caminando, de luchar con coraje cada día de la vida... porque en fin, para eso es la vida, para disfrutarla.

Es un hecho. Quiero ser exitosa. Y tengo tantos sueños, que parecen utopías, pero como ya lo mencioné antes, éstas son para hacerme y hacernos caminar.

Cuando la vocación te quema las pestañas, te produce migrañas, dolores de cuello, de muñecas, te provoca callos que parece que van a salir caminando solos, te da tristezas, inseguridades, temores de lograr lo que añorás, horas interminables de estudio o práctica, semanas llenas de cosas relacionadas con ella que ni tiempo de ir al baño te dan, cuando vas a clases con una gripe terrible, con un dolor de ovarios espantoso, con un dolor de espalda insoportable... y cuando todo eso junto y más, aún así no te detiene para seguir adelante, ahí estás. Al frente de tu vida, de tus sueños, de tu hazaña por lograr eso que tanto amas. Tu vocación, tu vida tu felicidad.

Entonces, no me importa si sos músico, médico, abogado, ingeniero, odontólogo, maestro, paleontólogo, arquitecto, sociólogo, ambientalista, teólogo, carpintero, taxista, barrecaños, vendedor de chances, secretario, administrador, conseje, psicólogo, masajista, lo que sea. Si en tu corazón late esa pasión, y te hace feliz, eso es lo que sos y serás. Alguien como pocos que ama lo que hace, que da su vida por ello, y que hace que eso conlleve a la felicidad. Si vas a hacer algo o alguien en tu vida, dá lo mejor de vos, y sé la persona más feliz que jamás alguien haya conocido, porque de alguna u otra forma, vas contagiando a otros, porque quieren ser tan felices como vos, y se van a dar cuenta de que la felicidad no es cuánto dinero ganés, o que carro tengás, o la cantidad de hectáreas que mida el terreno para tu futura casa, sino los pequeños detalles que hacen de tu vida un paraíso cada vez que abrís los ojos y entrás en la única realidad de tu vida: tu vocación, tu vida, tu felicidad.

PD: creo que ninguno de nosotros queremos llegar a decir lo que se narra en el dibujito :)

jueves, 1 de abril de 2010

Logro


Aún con cansancio en la piel, y a pesar de las trabas que te da la vida, a duras penas, finalmente llegué. Él no sabía si reír o llorar, pero en mi caso, mis ojos escogieron llorar. Ese día ya nada importaba, fueron las dos horas de mi vida que jamás voy a olvidar, las horas más perfectas, y las más nobles. El poco maquillaje que andaba en mi rostro, todo se corrió, de la cantidad de lágrimas. los anteojos estaban empapados, mi amiga estaba empapada de mi. No hay palabras, la verdad, no las hay; mis lágrimas fueron suficientes. Eso sí que me hace feliz, saber que fui, y pues en realidad sí, lo merecía.

domingo, 28 de febrero de 2010

Preludio de un beso

De mañana, abriré mi ventana,
y verás inherente el deseo.
Suavemente iniciaré mi día,
dejando de lado el tormento,
de la ineludible nostalgia
de tu voz.

Caminaré por las calles de tu pecho,
andaré por las colinas de tu amor,
surgiré del caudal de tus miedos,
abrazaré el desenfreno de tu sol.

Mientras tanto me poso en tu espalda,
como un águila a la espera de cazar,
y suavemente recorro tu oreja,
como siendo una estrella en un mar.

Después de tanto preludio,
me acerco a tus ojos,
te muerdo las mejillas,
y suavemente ataco tu boca,
dejandola suave
y sin salida.

lunes, 21 de septiembre de 2009

"No es un sueño nena"

Un día como hoy, cualquiera piensa, canta, habla o escribe de vos. No quiero ser parte de un clishé, pero escribir es la única forma en la que siento que lo que digo lo sentís. Han pasado ya 2 años, 2 años de no verte, oírte o hablarte, o escribirte algo, o simplemente tenerte a mi lado. A veces creo que es un sueño, y cierro mis ojos y te veo riendo conmigo a carcajadas, planchandote el pelo en media clase de ciencias, en alguna de nuestras tardes filosóficas, en mi recital, o en cualquier parte, donde pasamos juntas nuestro gran rato de amistad. Abro los ojos y concibo la realidad. "No es un sueño nena", me digo a mí misma, pero mi mente tarda rato en procesar eso que a veces no tiene sentido. Y lo único que puedo entender, es lo que me sale del corazón:

Como vos

Puedo tardar cierto tiempo
entendiendo que la distancia
entre el cielo y la tierra,
se hace corta,
mientras vos estés allá.
Puedo entender que una vida
puede venir y desaparecer
en un parpadeo de ojos,
o perdurar para siempre
en un corazón,
si en esa vida que hubo un día
existió alguien como vos.
Puedo entender que los ángeles toman vida
aquí en este preciso lugar,
porque conocí a uno,
uno capaz de hacerme feliz
y cuidarme hasta el fin de la alegría.
Y no llamo fin de la alegría
al fin de todas las cosas,
sino a lo que parece imposible
de eliminar en este mundo,
algo así como vos.
Puedo saber que soy yo,
o que sos vos,
o las dos juntas de la mano,
o puedo distinguir la realidad
de cualquier otra peculiaridad.
En este caso la realidad es una,
vos estás aquí,
mientras yo te tenga aquí (en mi corazón).
Porque podrán pasar los años,
las leyes,
los diarios,
pero si durante todo ese tiempo
sigo siendo yo
y seguís siendo vos,
nada nos separa de este instante,
ni vida o muerte,
ni un cielo sin estrellas,
ni una noche nublada,
ni un invierno sin lluvia,
mientras sigamos siendo vos y yo,
todo eso es cuento,
menos nosotras dos,
o mejor dicho,
menos algo así,
como vos.

martes, 4 de agosto de 2009

No te quejés

Te conozco tanto,
que apenas veo tu cara
puedo pensar lo que anda rondando
por esa cabeza.
Aveces decís que soy yo quien me desaparezco,
y es verdad,
me tomo la libertad de seguir por un camino
hecho por mí,
construido por la vereda de sueños,
verdades y mentiras,
o alguna que otra casualidad,
que topan con tu reclamo,
que se que en el fondo de tu corazón,
es un simbolo de amor.
Nos amamos,
nos amamos porque somos
grandes amigas,
compañeras de dieta,
de amores tan diferentes
que son opuestos de sí mismos,
de llantos por alguna pérdida,
de gritos por querer salir de la rutina,
de bailes,
de cantos alocados,
pero lo mejor de todo es,
que aún siendo tan diferentes,
somos la misma cosa en el corazón:
un par de buenas personas,
muy agraciadas,
que no perdemos tiempo en habladas nefastas,
y decidimos siempre
brincar de norte a sur,
con la única razon de ser felices las dos,
sin importar si tu ropa combina,
o si mis zapatos son un poco mas desaliñados de lo normal.
Al fin y al cabo
queremos mostrarnos al mundo tal y como somos,
como un par de viejas amigas
que charlarán siempre,
con la certeza de que estaremos unidas,
pase lo que pase.
No te quejés,
yo también tenía un poema guardado en mi,
para vos.


Para mi Lau, que la amooo!

TNT!!

Te cambio tu frase por la mía

Te cambio tu frase por la mía,
sé que al fin y al cabo,
las dos necesitamos de ellas.
Te cambio tu silencio por el mío,
aveces deseamos ser un ente pensante
fuera de este cuerpo adherido a este nido.
Seé que tu finalidad y la mía
pueden parecer muy diferentes,
pero al fin y al cabo,
somos dos mujeres,
dos simples enamoradas de las letras,
de las metáforas que salen de nuestros dedos
y más que todo eso junto,
unas simples enamoradas del amor.
Sabemos que estamos ahí,
para las dos a cualquier hora
y en cualquier momento,
sabemos que somos dos,
para ahogar el mar de un lado a otro
y sentarnos en el centro de ese
espacio sin ocupar.
Te leo de vez en cuando,
y cuando lo hago
es esto lo que provoca,
que me inspiras, amiga,
tanto que quiero cambiarte esas frases
por las mías,
y asi formar otra nueva historia,
otra nueva hazaña,
donde de tu mente
salga la proxima frase
que me cure,
y de la mía,
talvez una que otra inspiración
para vos o para quien sea,
pero espero que sea para vos,
porque lejos o cerca,
siempre te tengo
plantada en este estero de pensamientos,
esperando a que de todo esto,
salga una nueva historia
para cada una de las dos.



Para Naty, con todo mi corazon.
TNT NAAAT!

lunes, 3 de agosto de 2009

Presagio

Sos polvo de estrellas,

Una mezcla entre pan

y silencio.

Sos un chico agraciado,

Que de vez en cuando elige la sal

Para adornar su encanto.

Yo sigo ese rastro inherente a mi cuerpo,

Que por cuestión del tiempo,

Ha usurpado mi mente

Con sombras de arena

y un color pardo.

Tanto esa sonrisa,

que a veces se sume de llanto,

O ese atmosférico humor en las tardes

o mañanas,

Forman un espacio, una órbita

alrededor de tu iris,

Cada una con dos o tres lunas,

acurrucadas en tu ojo.

Se te ve caminando por cualquier espacio,

Y sos capaz de producir presagios,

Con cada gota que tu mano toca,

Y que desde lejos, llega hasta mi boca.

Sos un conjunto de ese polvo de estrellas,

De la sal de aquel rastro,

de la arena de tu llanto,

de ese atmosférico humor alrededor de tus ojos,

de tus dos o tres lunas del iris,

del espacio y del presagio que intuí,

por esas y otras mil señales,

que tomé de tu tacto y tu boca,

para que se encarnaran en la ronda

de un baile que inventé para tenerte siempre,

Inherente a mí.