miércoles, 4 de agosto de 2010

Proceso
























Dejame entender que fue eso que pasó.

Dejame concentrarme en este segundo de perfección... y así volver a la vida.

Todavía no se si fue verdad o mentira.. o las dos.. o fue producto de un sueño.

Pero dejame mostrarte la realidad...

y la realidad es, y fue una.

Dos.

Dos por ahi, dos palmeras, dos mares, dos continentes, o dos mundos, como querás verlo.

El punto es, que simplemente fuimos locos, locos desenfrenados por una pasión loca... la locura que acompaña al amor.

Y no se si fue amor... pero lo que si sé que es y siempre será, es sentimiento y pasión...

Sentimiento puro de todo... que me envuelve y me lleva más allá...

Y como siempre, ahi quedaré... como encantada a tu lado.

martes, 13 de julio de 2010

Decepción.


Se le veía en las noches caminar, murmurando un poema o talvez un adiós, que nadie comprendía. Ella sola pretendía arrazar con el mundo que tenía bajo sus pies. Quizás era el miedo, o el amor, que tenía a su corazón quemado o congelado. Nadie sabe que aconteció. Nadie sabe como llegó ni en que momento podía partir, simplemente ella caminaba, a veces con lágrimas en los ojos, y con nostalgia de algun pasado con color.
Su realidad era una: esa realidad. Redimida en lo profundo de su ser, e intentando encontrarle alguna estúpida explicación a la vida, finalmente se sentó.
Era de noche, hacía frío, y su larga cabellera ondulada y café como la tierra, caía en sus hombros, como reposando en aquella tensión que ocasionaba el viento.
Fue en ese entonces, cuando sintió que la brisa acariciaba su piel. Fue en ese instante, cuando sintió. Sintió, después de andar inerte durante tantos años. Ella finalmente pudo sentir a la vida.
Su corazón, talvez de piedra, o escocido de tanta sal que caía en él, finalmente sintió.
La furia y el dolor eran tan fuertes, que su alrededor comenzó a cambiar al igual que ella, que su sentir, que su desgraciada vida. Sus desesperados sentimientos evocaron a la lluvia. Tanto así, que sus lagrimas no fueron tan solo agua con sal, sino hielo, hielo que salía con dolor del lagrimal de sus ojos, y del lagrimal del cielo, que como un amigo, quiso llorar con ella.
Por primea vez podía sentir el agua resbalar por sus mejillas, y entre gota y gota un granizo, para sentir el dolor, para darse cuenta de que estaba viva. Lloró y lloró, y sus lágrimas creaban zurcos en las hojas, su respiración propiciaba el movimiento feroz del viento, su dolor se reflejaba en el cielo, como relámpagos llenos de luz... Y allí estaba ella, sola, empapada en verdad.
Todo aquello terminó.
Todo sentimiento de angustia había dejado de aparecer.
El sol salió.
Y mientras tanto, ella observaba el verde, el amarillo, el café, el celeste el negro, el blanco el anaranjado, el color de la vida.
Se quedó quieta observando aquella escena, del sol fundiendo el hielo bajo sus ojos. Y como la vida no es vida sin un milagro, una pequeña polilla voló frenté a sus ojos, y siguió su camino con rumbo al sol.

Hielo

No quiero helar tus ojos.

No quiero que en este hielo derrames tu sal.

Quiero que sientas el frío de este invierno,

El frío que se escoce en tu piel através de la mía.

Y aunque parezca que no hay nada al rededor de este inusual presente,

creas que detrás de toda sombra hay vida.

Y que veas que en cada granizo de mi mano,

estoy sosteniendo a Dios.

Manos


Manos que zurcan en la tierra. Que trabajan en el diario vivir. Manos tristes, manos añoradas, manos cicatrizadas, manos olvidadas, llenas de dolor. Manos que sostienen la vida, que le dan un valor adicional a lo incondicional, manos amigas, manos de sustento, manos de ilusión. Manos que me sostuvieron cuando por primera vez existí, manos que me dan su calor. Manos que nunca se apartan de mi camino, manos que me abrazan, que me tocan, que me amparan. Manos que nunca me dejarán sola, y lucharán fervientemente sin dudar, manos de alegría, manos de recuerdos, de historias, de veneno, de luz, de sal, de hielo... e indudablemente de amor.

El ejemplo de mi vida.
Papi.

lunes, 14 de junio de 2010

Vocación


Ante mi, recae de nuevo el eterno cuestionamiento de los demás sobre el ya afamado tema: "¿te vas a dedicar a la música?"
Sí.
Me voy a dedicar a la música.
Y cuando esas palabras salen de la boca, hay dos opciones: que te digan que les parece genial, o que se queden con la boca abierta pensando la estupidez que estás a punto de cometer con tu vida.
La vocación es como el sombrero seleccionador, nos coloca en donde debemos estar, y éste siempre tendrá la razón del por qué. Y si además de esto, la decisión que tomó por nosotros fue tan correcta que nos hace (o nos hizo) enteramente felices, es ahí cuando nos damos cuenta que fue la vocación quien nos seleccionó, no nosotros a ella.

En este instante, estamos en un lapso de actividad recíproca. Vos le das a tu vocación lo mejor, y ella se encarga de devolverte los frutos y de abrirte puertas; si ellos son lo suficientemente maduros y fuertes para hacerte enfrentar un nuevo reto. Y así vamos de la mano, recorriendo camino, como bien lo dijo Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar".
Y desde afuera seguiremos escuchando: ¿como se te ocurre? Eso no te va a dejar plata, tenés que pensar en tu futuro....
Y es verdad... Sí. Es verdad.
Pero yo quiero un futuro en donde yo pueda ser feliz y disfrutar de lo que hago, con cargas al hombro, con frustraciones, pero con esas cosas que te en vez de entristecerte te dan ganas de seguir caminando, de luchar con coraje cada día de la vida... porque en fin, para eso es la vida, para disfrutarla.

Es un hecho. Quiero ser exitosa. Y tengo tantos sueños, que parecen utopías, pero como ya lo mencioné antes, éstas son para hacerme y hacernos caminar.

Cuando la vocación te quema las pestañas, te produce migrañas, dolores de cuello, de muñecas, te provoca callos que parece que van a salir caminando solos, te da tristezas, inseguridades, temores de lograr lo que añorás, horas interminables de estudio o práctica, semanas llenas de cosas relacionadas con ella que ni tiempo de ir al baño te dan, cuando vas a clases con una gripe terrible, con un dolor de ovarios espantoso, con un dolor de espalda insoportable... y cuando todo eso junto y más, aún así no te detiene para seguir adelante, ahí estás. Al frente de tu vida, de tus sueños, de tu hazaña por lograr eso que tanto amas. Tu vocación, tu vida tu felicidad.

Entonces, no me importa si sos músico, médico, abogado, ingeniero, odontólogo, maestro, paleontólogo, arquitecto, sociólogo, ambientalista, teólogo, carpintero, taxista, barrecaños, vendedor de chances, secretario, administrador, conseje, psicólogo, masajista, lo que sea. Si en tu corazón late esa pasión, y te hace feliz, eso es lo que sos y serás. Alguien como pocos que ama lo que hace, que da su vida por ello, y que hace que eso conlleve a la felicidad. Si vas a hacer algo o alguien en tu vida, dá lo mejor de vos, y sé la persona más feliz que jamás alguien haya conocido, porque de alguna u otra forma, vas contagiando a otros, porque quieren ser tan felices como vos, y se van a dar cuenta de que la felicidad no es cuánto dinero ganés, o que carro tengás, o la cantidad de hectáreas que mida el terreno para tu futura casa, sino los pequeños detalles que hacen de tu vida un paraíso cada vez que abrís los ojos y entrás en la única realidad de tu vida: tu vocación, tu vida, tu felicidad.

PD: creo que ninguno de nosotros queremos llegar a decir lo que se narra en el dibujito :)

jueves, 1 de abril de 2010

Logro


Aún con cansancio en la piel, y a pesar de las trabas que te da la vida, a duras penas, finalmente llegué. Él no sabía si reír o llorar, pero en mi caso, mis ojos escogieron llorar. Ese día ya nada importaba, fueron las dos horas de mi vida que jamás voy a olvidar, las horas más perfectas, y las más nobles. El poco maquillaje que andaba en mi rostro, todo se corrió, de la cantidad de lágrimas. los anteojos estaban empapados, mi amiga estaba empapada de mi. No hay palabras, la verdad, no las hay; mis lágrimas fueron suficientes. Eso sí que me hace feliz, saber que fui, y pues en realidad sí, lo merecía.

domingo, 28 de febrero de 2010

Preludio de un beso

De mañana, abriré mi ventana,
y verás inherente el deseo.
Suavemente iniciaré mi día,
dejando de lado el tormento,
de la ineludible nostalgia
de tu voz.

Caminaré por las calles de tu pecho,
andaré por las colinas de tu amor,
surgiré del caudal de tus miedos,
abrazaré el desenfreno de tu sol.

Mientras tanto me poso en tu espalda,
como un águila a la espera de cazar,
y suavemente recorro tu oreja,
como siendo una estrella en un mar.

Después de tanto preludio,
me acerco a tus ojos,
te muerdo las mejillas,
y suavemente ataco tu boca,
dejandola suave
y sin salida.